Salta

Le robaron el parlante al DJ más querido de Salta, pero un joven le dió una sorpresa

Carlos Ale, el jubilado que recorre el centro en bicicleta con temas de cuarteto, se había quedado sin parlante. En las últimas horas, un joven lo encontró y lo sorpendió con un regalo no esperado. 
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Carlos Ale, DJ Callejero dialoga con Defrentesalta.

Carlos Ale, el jubilado salteño al que todos conocemos como el DJ Callejero, sufrió durante la semana pasada el robo del parlante con el que recorre en bicicleta el centro de la ciudad de Salta. Con él, pone temas de cuarteto, como los que hizo famosos Sebastián, el “Monstruo de Córdoba”. Pero la historia tuvo final feliz: en las últimas horas, un joven lo encontró y lo ha sorprendido.

Un robo y un gesto

Durante la semana, el propio Carlos había contado que le habían robado el parlante, una herramienta clave para lo que hace todos los días: alegrar a los salteños con música en plena calle.

En las últimas horas, un joven de buen corazón lo encontró y le obsequió un parlante, para que “Carlitos” pueda seguir sonando por el centro.

La historia detrás de la música

Carlos encontró hace un año una forma especial de sobrellevar el duelo más duro de su vida: la muerte de su esposa, con quien compartió más de siete décadas. Desde entonces, recorre el centro en una bicicleta muy particular, decorada con CDs y con la música a todo volumen.

Quienes lo cruzan en la plaza 9 de Julio o en las peatonales lo reconocen por su sonrisa y sus temas alegres. Pero detrás de esa alegría hay una historia de amor, pérdida y resiliencia.

En diálogo con Defrentesalta, Carlos contó que tras la muerte de su compañera de vida cayó en una profunda tristeza. “Estaba muy deprimido, pero gracias a mis vecinos y la música, encontré una salida”, dijo con la voz entrecortada.

Con una jubilación mínima, sin celular ni medios digitales de pago, sale cada día a compartir lo que tiene: su amor por la música y sus ganas de conectar con los demás. “Lo hago para sentirme vivo y para que la gente también se alegre un poquito”, agregó.

Si lo ves por la calle, no dudes en acercarte. Una moneda, un abrazo o simplemente una sonrisa pueden hacer la diferencia. Carlos no solo pone música: regala esperanza.

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