
Dolor por la muerte de David Corimayo, el kinesiólogo de los peregrinos
Guillermo Raspa








David Corimayo era mucho más que un kinesiólogo. Cada año, en las caminatas de fe al Señor del Milagro, estaba ahí, atendiendo con dedicación a los peregrinos de Cachi que llegaban exhaustos a la Catedral. Su vocación de servicio dejó huella en cientos de personas que lo recuerdan con profundo cariño.
El pasado viernes 2 de mayo, su vida se apagó de manera injusta y violenta. Mientras se encontraba en su pueblo natal, Cachi, estacionó su auto en un lugar prohibido. Cuando regresó, habría sido brutalmente agredido por personas aún no identificadas. El ataque le provocó un traumatismo de cráneo severo.
Corimayo fue asistido inicialmente en el hospital local, pero debido a la gravedad del cuadro, debió ser trasladado a la ciudad de Salta. Allí, pese a los esfuerzos médicos, fue diagnosticado con muerte cerebral y finalmente falleció.



Liliana Pastor, presidenta de la Asociación de Kinesiólogos de Salta, expresó a Defrentesalta su profundo dolor por la pérdida de un colega al que definió como “solidario, comprometido y muy querido por todos”.
La comunidad salteña se encuentra conmocionada. Mientras se exige justicia, muchos eligen recordarlo con gratitud, como ese hombre que, en silencio, caminaba junto a los que tenían fe.







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